Es un video del blog 4 CHRIST, muy oportuno en este tiempo... somos cristianos realmente??
Para pensar... y ACTUAR.
miércoles, 18 de mayo de 2011
A JESUCRISTO SEA LA ADORACIÓN

He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí. Isa 12:2
JAH, YAH Strong #3050: La forma abreviada del nombre santo de Jehová. Esta forma del nombre del Señor aparece 50 veces en el Antiguo Testamento. De estas, 44 se hallan en los Salmos y el resto en éxodo e Isaías. Muchas de las referencias en los Salmos contienen la palabra compuesta Hallelu-Yah, Aleluya, que literalmente significa: «¡Todos deben alabar a Yah! » Este vocablo ha pasado del hebreo a numerosos idiomas y constituye una hermosa y adecuada expresión de gozosa adoración.
Para los creyentes en Jehová, Salvación es la "liberación" que tiene un significado más profundo. La liberación aquí es la liberación del pecado. Obra poderosa que solo Dios, en la persona del Gran Libertador Jesucristo, puede hacer.
miércoles, 4 de mayo de 2011
La Toráh

La Torah, también conocida como La Ley de Moisés, es el documento más importante de la religión judía, el cual está escrito en hebreo. La Torah está compuesta por los cinco primeros libros de la Biblia (pentateuco): Génesis, Éxodo, Levítico, Números, y Deuteronomio. Estos libros contienen los 613 mandamientos de los judíos, así como la historia de los inicios de esta religión. De acuerdo con la visión judía, las historias relatadas en este documento, están en un orden conceptual más allá que cronológico.
La forma en que está escrita la Torah, es en rollos de papel. Precisamente por esta forma de escritura, su contenido ha llegado a nuestros días de forma íntegra. La razón de este cuidado en conservar la originalidad, es por la creencia de que cada palabra contenida tiene un origen divino. También es frecuente encontrar los contenidos de la Torah en libros para uso individual, los que contienen tanto el texto original en hebreo, como su traducción a la lengua nativa del lector (español, inglés, francés, etc.). Pese a lo anterior, la Torah en rollos (Sefer Torah), es la realmente sagrada para la comunidad judía.
martes, 3 de mayo de 2011
AHAVAT HASHEM - AMOR A DIOS
Amar a Dios, no a los Hombres...

Es el precepto más expresivo y auténtico de la Torá. Amar a Dios es guardar sus mandamientos, sin temor al castigo o esperar una recompensa. Es mostrar cuán profundo y sincero es nuestro amor hacia Él, es guardar y enseñar la Torá en toda ocasión y en cualquier lugar; es comunicarnos con el Creador por medio de la plegaria regular y frecuente; es seguir por su senda. La Enseñanza dice: "...así como el Eterno es compasivo y misericordioso y es llamado justo y amante, así serás tu compasivo y misericordioso, justo y amante..."
¿Es posible amar a Dios sin conocerlo? Pregunta clave que intentaremos contestar. En principio no se puede querer lo que no se conoce, más para internalizarlo se necesita estar realmente interesado en conocerlo, con afán averiguar cuál es el camino para llegar a Él. Conocer sus mandamientos y la esencia de Su Enseñanza. Otro requisito importante para el conocimiento de la divinidad es la comprensión. El judío reza (ora) suplicando se le dé comprensión en diversos pasajes de la liturgia. El salmista pedía al Eterno le muestre sus caminos y le dé comprensión.
Así dice el Eterno: "No se gloríe el hombre sabio por su sabiduría, ni el hombre rico por sus riquezas, sino que se gloríe en esto: en que Me comprenden y Me conocen, y saben que Yo soy el Eterno que obra misericordia, justicia y rectitud en la tierra, porque en tales cosas Me complazco, dice el Eterno". Jer. 9:22-23 De este conocimiento de Dios procede el amor hacia Él.
Efectivamente el hombre llega a amar solo lo que conoce, comprende y admira, de manera que amarlo y conocerlo son conceptos que se mimetizan en la práctica.
El ejemplo máximo de amar a Dios lo brinda Abraham cuando por Él abandona su tierra, su familia, se circuncida a los noventa y nueve años y hasta estuvo a punto de sacrificar a su propio hijo.
Es un gran pecado, sin duda, dividir el Supremo amor entre Él y otras personalidades humanas, que por muy grandes y santas que sean o hayan sido no dejan de ser "seres humanos", finitos, subjetivos y por lo tanto sujetos a la posibilidad de caer en el error. Venerar al hombre en general o a uno en particular es la cumbre de la idolatría, si el hombre debido a su inteligencia y capacidad espiritual es la más perfeccionada de las criaturas es también objeto de la más sofisticada forma de idolatría. Aceptar el yugo del Reino de los Cielos es arrojar de sí el yugo de la dominación y dictadura humana. La Torá no se cansa de advertir este terrible peligro, conocedora de la fragilidad humana, que comenzando por la adoración a un ser humano no tarda en venerar sus fotos luego las estampitas, para terminar haciendo altares y estatuas para la adoración concreta del "santo".
"...Seréis mis sirvientes...", dijo el Eterno "...y no sirvientes de mis sirvientes..."
Torá: Es el libro que recoge la Ley Judía
Sacado del Cuaderno de Conceptos Judíos por Jaime Gorenstein pp. 25-26 sacado casi en su totalidad.
Como podemos ver de la cultura religiosa mas antigua del mundo, el amor a Dios ES y debe ser lo primero en nuestras vidas, nuestro amor y nuestra adoración no debe compartirse, ni desviarse hacia otra persona... por lo tanto no es a Juan Pablo II (que fue solo un hombre seguramente sujeto a pasiones como las nuestras...) de quien se debe esperar un milagro, ni protección, ni intercesión alguna, mucho menos salvación; porque fue él un sirviente del Señor de los Señores nada mas, y así lo hagamos también nosotros. Dios los bendiga.

Es el precepto más expresivo y auténtico de la Torá. Amar a Dios es guardar sus mandamientos, sin temor al castigo o esperar una recompensa. Es mostrar cuán profundo y sincero es nuestro amor hacia Él, es guardar y enseñar la Torá en toda ocasión y en cualquier lugar; es comunicarnos con el Creador por medio de la plegaria regular y frecuente; es seguir por su senda. La Enseñanza dice: "...así como el Eterno es compasivo y misericordioso y es llamado justo y amante, así serás tu compasivo y misericordioso, justo y amante..."
¿Es posible amar a Dios sin conocerlo? Pregunta clave que intentaremos contestar. En principio no se puede querer lo que no se conoce, más para internalizarlo se necesita estar realmente interesado en conocerlo, con afán averiguar cuál es el camino para llegar a Él. Conocer sus mandamientos y la esencia de Su Enseñanza. Otro requisito importante para el conocimiento de la divinidad es la comprensión. El judío reza (ora) suplicando se le dé comprensión en diversos pasajes de la liturgia. El salmista pedía al Eterno le muestre sus caminos y le dé comprensión.
Así dice el Eterno: "No se gloríe el hombre sabio por su sabiduría, ni el hombre rico por sus riquezas, sino que se gloríe en esto: en que Me comprenden y Me conocen, y saben que Yo soy el Eterno que obra misericordia, justicia y rectitud en la tierra, porque en tales cosas Me complazco, dice el Eterno". Jer. 9:22-23 De este conocimiento de Dios procede el amor hacia Él.
Efectivamente el hombre llega a amar solo lo que conoce, comprende y admira, de manera que amarlo y conocerlo son conceptos que se mimetizan en la práctica.
El ejemplo máximo de amar a Dios lo brinda Abraham cuando por Él abandona su tierra, su familia, se circuncida a los noventa y nueve años y hasta estuvo a punto de sacrificar a su propio hijo.
Es un gran pecado, sin duda, dividir el Supremo amor entre Él y otras personalidades humanas, que por muy grandes y santas que sean o hayan sido no dejan de ser "seres humanos", finitos, subjetivos y por lo tanto sujetos a la posibilidad de caer en el error. Venerar al hombre en general o a uno en particular es la cumbre de la idolatría, si el hombre debido a su inteligencia y capacidad espiritual es la más perfeccionada de las criaturas es también objeto de la más sofisticada forma de idolatría. Aceptar el yugo del Reino de los Cielos es arrojar de sí el yugo de la dominación y dictadura humana. La Torá no se cansa de advertir este terrible peligro, conocedora de la fragilidad humana, que comenzando por la adoración a un ser humano no tarda en venerar sus fotos luego las estampitas, para terminar haciendo altares y estatuas para la adoración concreta del "santo".
"...Seréis mis sirvientes...", dijo el Eterno "...y no sirvientes de mis sirvientes..."
Torá: Es el libro que recoge la Ley Judía
Sacado del Cuaderno de Conceptos Judíos por Jaime Gorenstein pp. 25-26 sacado casi en su totalidad.
Como podemos ver de la cultura religiosa mas antigua del mundo, el amor a Dios ES y debe ser lo primero en nuestras vidas, nuestro amor y nuestra adoración no debe compartirse, ni desviarse hacia otra persona... por lo tanto no es a Juan Pablo II (que fue solo un hombre seguramente sujeto a pasiones como las nuestras...) de quien se debe esperar un milagro, ni protección, ni intercesión alguna, mucho menos salvación; porque fue él un sirviente del Señor de los Señores nada mas, y así lo hagamos también nosotros. Dios los bendiga.
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